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viernes, agosto 31, 2012

Pirómanos, negligentes, hijos de puta todos...

 

Incendios veraniegos... incendios y más incendios... Unos dicen que provocados, otros -provocados también- por negligencias. Los primeros provocadores son personas miserables, totalmente presc...
indibles en una sociedad civilizada, deverían ser pasto de sus propias llamas y arder como fallas, ni juicios ni multas ni leches... un buen Torquemada que les hiciera a la parrilla vuelta y vuelta.
Los segundos provocadores son tontos, no son negligentes, son idiotas... uno no puede ser tan gilipollas como para ir a un bosque e ir arrojando colillitas alegremente sin cerciorarse de que estén bien apagadas, ni ponerse a hacer barbacoas y luego no preocuparse hasta la extenuación de que el fuego esté bien extinguido. Si eres tan lerdo como para provocar un incendio de consecuencias tan colosales como las que estamos viendo día tras día, verano tras verano, quédate en tu casa, hijo de puta, comiendo palomitas mientras ves la tele y no vayas jodiendo a nadie por ahí, ni ecosistemas, ni vidas humanas, animales, plantas, monte...si es que a algunos no se os puede sacar de casa sin correa y sin bozal, no me jodáis!!

¡QUÉ BIEN, YA TENGO RAMO Y VELO!


Rebañé en la salsa hasta la última miga de pan, y con ese gesto di por concluida mi ración de callos con garbanzos. Después probé un poco de arroz con leche casero y le pegué un buen tiento a la copita de cava.

Para entonces los invitados a la boda estaban algo piripi –de hecho ya se llegaban  a “la raspa” y a “los clavelitos”-. Miré en derredor y lo vi todo envuelto en una pseudo-bruma, como si aquel montaje en realidad fuese una pseudo-broma. Me froté los ojos; el humo, el alcohol y el exceso de comida también empezaban a causar estragos en mi motor, que de repente se puso al ralentí.

Reparé en la presencia del velo y el ramo de la novia. Ambos yacían, flácidos como pingos, sobre un asiento. No pude resistirme a la tentación. Tomé el velo tanteando entre varios  metros de gasa, hasta dar con el dispositivo que se engancha al cabello. Como pude, sin espejo ni nada, me lo coloqué en todo lo alto, igual que una divisa. Después agarré el ramo y advertí que ya le faltaban varias flores. Ciertamente los capullos no se habían ido, para ser más exactos diré que deambulaban torpemente por el salón, o permanecían medio adormilados sentados frente a la mesa, fumándose el Montecristo de rigor.

Creyéndome libre de toda mirada ajena, enfilé hacia la puerta del comedor. Me sentía bien, no en vano estaba haciendo realidad el sueño de toda mi vida. Nadie se percató de mi marcha. Sinceramente... es una lástima que las cosas sucedan así, pero cuando significas poco -o nada- para el resto de la manada, puedes pasar inadvertido entre tus semejantes, trotando por encima de ellos -en cueros y a caballo- como si fueses Lady Godiva. La cosa tiene sus ventajas: en esos casos las despedidas son menos emotivas, traumáticas y laboriosas, pero a cambio son mucho más rápidas.

De  manera que me largué de allí sin pena ni gloria; eso sí, con un velo en la cabeza y un ramo entre las manos. Antes de abandonar el restaurante me acerqué  al mostrador del guardarropa. Saludé a la empleada. Ella me devolvió el saludo y mi chaqueta de ceremonia a cambio de dos chapitas que le di con un número en cada una de ellas: en una ponía 69 –claro, estando de boda, qué iba a poner...-, en la otra ponía 1 euro.

Después le dije adiós, y la paisana correspondió con gesto cansado y aburrido. Yo creo que también ella estaba un poco perjudicada. No le chocó ver los restos de arroz con leche que colgaban de la espesura de mis barbas, ni mi pajarita aflojada (estoy seguro que esa era la causa de que me viese obligado a acudir tantas veces al baño a lo largo de la comida), ni una corbata de raso, con la imagen de Guevara, que  llevaba por encima del pantalón atada alrededor del muslo a modo de liguero.

jueves, agosto 30, 2012

LA DIVA




La Diva había sido y era una gran actriz, una actriz como la copa de un pino aunque ahora ningún productor se acordara de ella.
Hacía años que no trabajaba porque a su edad ya no encajaba en ningún papel. Pero tenía una cómoda y desahogada posición económica que le permitía repartir su tiempo, entre el descanso en su rancho de Texas y las compras en Nueva York.

Ya habían pasado aquellos maravillosos años en los que era una actriz cotizada y codiciada y no podía acudir a ningún evento sin ser reconocida y aclamada.

Los hombres estaban locos por ella y las mujeres la envidiaban; pero todos, sin excepción, la admiraban.

Siempre que salía a la calle lo hacía rodeada de una nube de fotógrafos y de curiosos que, entre flashes y empujones, pugnaban por obtener la mejor imagen de la diosa.

Ahora, en cambio, nadie disputaba el primer puesto para pedirle autógrafos ni los periodistas la importunaban con preguntas tontas sobre sus affaires sentimentales.

Con tres divorcios a sus espaldas y sin hijos, su madurez se veía rodeada por la más triste y absoluta de las soledades.

Había intentado tener hijos en varias ocasiones, le hubiese gustado, pero siempre había fracasado, sus entrañas resultaban tan estériles como las áridas tierras que circundaban su rancho.

En el amor también había fracasado, cuando creyó encontrar al hombre con el que pasar el resto de su vida, tras muchas aventuras amorosas, un accidente de tráfico dio al traste con sus esperanzas.

Y para colmo de males ya no significaba nada en el mundo del celuloide.

No necesitaba el dinero, pero sí la fama, el calor de la gente, sentirse querida de nuevo. Había pasado por el quirófano en incontables ocasiones tratando, sin éxito, de recuperar la frescura y la lozanía de un rostro ya marchito y macilento.

Hoy estaba decidida a que fuera un día importante en su vida y se había vestido para la ocasión.

Sentada en su diván favorito, vestía su traje de noche más glamouroso. Cubría sus hombros con una espléndida estola de martas cibelinas e, impecablemente maquillada y adornada con sus más valiosas alhajas, se preparó un whisky con hielo y encendió un cigarrillo. Se recostó en el sofá y tomó el frasco del somnífero que consumía habitualmente. Lo abrió despacio. También destapó un frasco de antidepresivos y volcó el contenido de ambos en su mano izquierda llevándose un puñado de pastillas a la boca.

Sonó el teléfono, impertinente, ella lo miró pero permaneció impertérrita, inalterable, sin mover un músculo ni hacer un solo gesto. Tomó su copa sin pestañear y se tumbó como una diva, como lo que era. El cabello rubio y alborotado rodeaba su cabeza que yacía sobre un cojín de terciopelo.

Sólo el timbre del teléfono rompía la magia del momento, mezclándose con las notas de las Walkyrias que salían del aparato de música del salón.

 

                                   .......................................

 

El gran ídolo cerro los ojos, se encontraba a gusto, como flotando. Nunca se había sentido así en su vida. Una sensación de placidez y de calma le subía desde los pies, rodeando sus piernas primero y después abrazando el resto de su cuerpo.

Se notaba transportada a un mundo onírico y en sus sueños se veía pequeñita, pequeñita, corriendo de la mano de su padre, como cuando vivía en Utah.

Poco a poco fue perdiendo la conexión con la realidad y con sus propias ensoñaciones. El frío se iba apoderando de ella y cortaba  su cintura y su respiración. Entre brumas, como en un delirio, oyó los pasos apagados de su mayordomo, que venía por el pasillo en dirección al salón. Sintió como levantaba el auricular del incordiante teléfono.

-Alló-

El cuerpo de la diosa, inerte en el diván, se hacía cada vez más y más pesado, mientras ella se veía a sí misma como si estuviera en un plano superior, dentro de una nebulosa, y se iba sintiendo cada vez más y más ligera.

Percibió la voz del mayordomo, y por lo que decía, al otro lado del hilo telefónico se encontraba un famoso productor de Los Angeles.

-Lo siento, Sr. Lynch, la señora está descansando en estos momentos, ¿Quiere que le dé algún recado o prefiere llamar más tarde?

Una pausa, un silencio.

-De acuerdo, le dejaré su mensaje. Se pondrá muy contenta cuando sepa que cuenta usted con ella para su próxima película, seguro.

La boca seca de la diva no pudo exhalar un solo suspiro. El frío ya se había instalado en todo su cuerpo y atenazaba su garganta apretándola con la fuerza de una garra. Su mano derecha rodó desde el diván hasta el suelo y cuando sus dedos se separaron dejaron caer un frasco vacío.

 

 

                          ooooooOOOoooooo  

martes, agosto 28, 2012

apelo...


Soy asturiana amateur pero totalmente vocacional, apelo al Principado para ser acogida en régimen de adopción...

lunes, agosto 20, 2012

LA PINTURA ES AL ARTE LA LOCURA



La pintura es al arte la locura
que tiñe con pincel los pensamientos
y emborrona disfrazando de color
la acromía que demacra el sentimiento.

Así, pinta de gris los aguaceros,

de verde el campo yermo,
de malva la vejez y rosa la niñez,

de siena la tierra en que nací,

y hasta viste de oscuro la soledad del cementerio.

La trementina diluye la memoria

y mezcla con la savia del pintor

que imagina en tonos iris su paleta,

aunque sea la más triste y anodina del planeta.

Es la magia del genio quien desliza

la espátula en el lienzo,

y es ella, sólo ella,

la que movida por la mano de una musa

torpemente cae y hábil se levanta,

de esa pista de aceite de linaza

montada en bastidor que…

cada vez que la observamos

no sabemos bien porqué,

pero algo íntimo remueve,

y nuestro ánimo,

sensible a la belleza, se conmueve.












viernes, agosto 17, 2012

AMANECERES DORADOS


Amaneceres dorados,

oscuros atardeceres,

anocheceres cansados,

rotos y desgastados

de tanto haber sido usados.

Reverdecer de seda

en días de café cargado,

estío a la sombra

de un cristal transparentado

y enmarcado en la madera

de un retrato del ayer

aromado con canela.

Citas abocadas

a lucir en color sepia

antes de ser gestadas.

Momento sestero del día,

siesta que me porfía

pues no quiere ser dormida

si no es contigo, a tu lado.

Rubores adolescentes,

libélulas inquietantes

que se alojan en el antro,

removiendo el magma

más profundo de mi alma,

y procurando cosquillas

al techo de mi diafragma.

Ambos, tú yo,

sentados en sendas sillas,

 vivimos perennes

sufriendo de esta sequía

igual que estatuas de sal

de esa salina seca

que guardo dentro de mí,

evaporada de tu agua,

estéril lodano de hoy

que va escociendo mi pecho

cada vez que en mi recuerdo

vive fresca la humedad de aquel verano.


miércoles, agosto 15, 2012

martes, agosto 14, 2012

RECOMENDACIÓN DEL DÍA


Muy recomendable en Cangas de Onís el Bar Gijonés, un pequeño y modesto local al final de la peatonal y céntrica calle San Pelayo, junto a la iglesia; los productos de este establecimiento son naturales, desde la sidra, elaborada de manera artesanal por los dueños, hasta los huevos de corral o el embutido de matanza, todo ello es procedente de su granja en Nieda, salida a Covadonga desde Cangas y en la subida al alto de Sigüencu.

lunes, agosto 13, 2012

SONETO A MI SOMBRA

    Piso con garbo y salero mi sombra,
mi “yo” gris que yace sobre el asfalto,
un “yo” de piel recia como el basalto
y corazón blando como una alfombra.


Clon de losas y hormigón, “yo” que asombra

a mi naturaleza si le asalto,

y responde con tono de contralto

si mi ego jamás le desescombra.



Centinela que mis pasos precede

y se oculta cada vez que anochece,

bajo la luz de una farola cede

y al cobijo de mis huellas se mece,

si de la luna o del sol procede

sin el foco que anula y desmerece.

VERGONZOSO

Una expresión muy común entre los humanos de buena condición es decir que "todos somos necesarios", o bien yo no soy de buena condición -es posible, es posible...-, o bien no todos los humanos somos necesarios, algunos, como estas pedorras del vídeo, son prescindibles en la vida, es más... no es por llevarle la contraria al ministro Gallardón, pero creo que la tasa de abortos, viendo lo visto, es insuficiente... intro vídeo...
 

miércoles, agosto 08, 2012

SENSACIONES




Sensaciones



A chocolate en tu espalda,

a vainilla en tus sienes

y el lóbulo de tu oreja,

a sal marina yodada en tus labios,

a regaliz en tu ceja,

olor a coco en tu escote

y magnolias en tu nuca,

son fragancias mil en una,

eres tú y tus circunstancias,

son olores que,

aunque han muerto y ya no viven,

no se me olvidarán nunca.

lunes, agosto 06, 2012

ME INVENTO PALABRAS

                                              

Me invento palabras

frente a tus códigos secretos,

no paro de elucubrar,

escucho los sonidos

que me envías desde el evo,

son como arrullos espumosos

y llantos de sirena

que me atrapan

y sumergen en tu mar.

Me invento códigos secretos

para frenar el torrente

voraz de tus silencios,

no dejo de calibrar,

e imagino tu presencia

tras las páginas de un libro

o espiando mi ventana por la noche,

cuando deslizo sobre mi espalda

la suave caricia de un camisón de hilo.

Intuyo tu húmeda mirada

explorando cada pliegue

de mi habitación,

cada rincón de mi cuerpo

y cada poro de mi cama.

A oscuras,

cuando nadie nos mira, me besas

y te apropias de mis sueños,

regalo de locas quimeras,

con el mismo arte

que si fueses un ladrón.

sábado, agosto 04, 2012

VARÓN



Varón, árbol de tallo juncal,
pura fibra musculada
que enlaza mi talle con fuerza
y con pasión animal.

Doblegándome,
crujes y cimbreas mi tallo
con tal lujo de detalles,
que quiebras igual que caña
mi columna vertebral.

Varón, sacude mi vientre con furia
y acomete mis entrañas
con maña pero sin saña,
bajo un brillo azul de luna
en una sábana blanca,
la tuya, llena de exvotos,
salpicada de crisálidas,
experta en poses de loto
y en maniquíes escuálidas,
anda, hazme sitio en tu laguna
y silénciame si alboroto
cuando te llore de gozo,
ardiente y emocionada,
aferrada a los barrotes de tu cuna, 
en una batalla campal.




viernes, agosto 03, 2012

Danzantes



Danzantes y comediantes que
a cuenta y causa del deber,
somos de la erótica, farsantes,
de la ética, militantes
y de la estética, mutantes.
Somos bailarines del amor
que, enredados en un tango,
nos revolcamos por el fango
bajo un sol abrasador.
Mientras se instala el vacío
en nuestros cuerpos ardientes,
como niños obedientes
renunciamos a invocar el desafío.
En nuestras horas caducas,
cobijados en las sombras,
se anularán citas calientes
donde el rechinar de dientes
perforará nuestras nucas
y pateará nuestras alfombras.
Mas un día bailaremos la danza de Eros,
lo haremos sin límite, como posesos,
nos sacaremos la espina comiéndonos a besos,
disfrazándonos de amantes,
sin pelucas ni sombreros,
y mostrándonos al mundo
como un par de vagabundos,
sedientos de amor, moribundos,
y cobrándonos en carne
lo que perdimos un día,
en casi sesenta segundos,
por un acuerdo impoluto
en aquella tarde de luto,
pacto de silencio hablado
que se dirimió en un minuto.



jueves, agosto 02, 2012

NORMAS



Las normas están hechas para
saltarlas,
bordearlas,
eludirlas,
 transgredirlas,
violarlas,
odiarlas,
 cambiarlas,
incluso acatarlas…

La normas son las riendas
que sujetan los caballos
desbocados de la vida.
 Alguna norma ya es leyenda,
otra puede ser tremenda,
horrenda,
una guía,
una jodienda,
una senda en la trastienda
de la más loca osadía,
castigar sin chocolate
la hora de la merienda,
el capricho de un orate
sin enmienda,
un vecino fastidioso
en la vivienda,
la espuela de la rebeldía…

Las normas en el amor
son contratos que se firman
sin sentido y sin razón
en la fase de embriaguez
previa a la obnubilación,
o, en el peor de los casos,
 en plena enajenación.
Son papeles pasto de llamas,
 diseño de pajarita
de contumaz papirofléxico
poco dado a normativas,
nuevamente enamorado
y siempre dispuesto a volar.
Las normas en el amor
sólo las dicta el amor
y están hechas para
saltarlas,
bordearlas,
eludirlas,
 transgredirlas,
violarlas,
odiarlas,
 cambiarlas,
incluso acatarlas…



miércoles, agosto 01, 2012

SUAVE NOCHE


Suave noche,

contubernio de hidras serenas,

almohadón de terciopelo,

conjunción de lunas eternas,

sábanas de seda

y un reloj que despierta los instintos

y adormece las penas.

Cárceles oníricas,

calabozos son mis dueños indistintos,

amos de fantasías

perdidas en la negrura de tu abrazo,

y yo, ahogada absoluta,

reina de mi propia soledad,

me identifico como náufraga

asida al vacío que se guarda en mi regazo.

Tic-tac acompasado

de respiraciones cadentes

y de deseos candentes,

reminiscencias de lujuria

y un Eros que mete mano

al grito de mi espesura.

Jadeos entrecortados,

seguidos de un sobresalto

al renacer  mis delirios

y abandonar mi lecho

de bosques silenciosos,

evocando mi tormento

y adoptando como credo

solamente mi lamento.