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lunes, enero 13, 2014

LLEGA LA MUERTE DESNUDA Y CALLADA


  
Llega la muerte desnuda y callada,
viene a por mí.
Lo noto en su olor y su mirada.
Llega la muerte desnuda y callada.
Con un guiño cómplice me llama,
engaña y atrapa.
Me envuelve con su aroma luctuoso
de dalias y crisantemos,
y con sus cálidas palabras
me acaricia y embriaga.
Yo, pobre mortal, me dejo seducir
como un romántico cualquiera
y le pongo un par de velas
a Don Charles Baudelaire,
por si se quema, eso sí,
se las pongo al lado de los pies.
Me intuyo como poeta
 de rompe y rasga y verso libre,
y el más allá imagino
como promesa futura de aventuras
que intentan alegrar mi vida,
poeta de puerta abierta,
de calcetín y bragueta
a quien la muerte desnuda y callada
persigue, aprieta, admira y,
mientras estoy con vida, respeta.