Páginas

domingo, marzo 30, 2014

Ahora



Y ahora, agotándose el amor,
ya se acabó la luna que miraba,
prohibido, mi descanso.
Las aguas están tranquilas en su cauce,
en el estío y en la hora queda
del remanso.
La tarde perdió esos nervios
que devoraban mi tiempo con gula
frente a un portal vacío,
hoy, con la oscuridad de la noche,
triste y callada me amanso.
Una pregunta quedó en el aire flotando,
la que dejó mi cuerpo dormido,
el cabello revuelto y mi rostro llorado
aguardando la llegada de tu cuerpo.

Ahora ya lo ves, sabes cómo te digo…
mi deseo expectante y redivivo
sobre un cable está suspenso.