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martes, marzo 18, 2014

Post-Carpio




Totalmente de acuerdo con el crítico en su percepción: los de Poeta Bululú también consideramos, tras nuestro paso por el escenario de Carpio, que a medida que progresaba la representación, el público se metía más y más en el conflicto y  avatares de la protagonista, tomando parte, involucrándose con sus comentarios, identificándose con los problemas del personaje, riendo o mostrándose serios y callados cuando la ocasión lo requería, en la historia que se venía contando sobre las tablas, al igual que ha sucedido en las ocasiones anteriores que la hemos representado. Como autora considero que es bueno que un texto teatral crezca -o haga crecer su puesta en escena- según avanza el asunto planteado, puesto que el libreto teatral al igual que el guión cinematográfico debe contar con los ingredientes necesarios para atrapar la atención del espectador, un conflicto -por light que sea- donde quepa planteamiento, nudo y desenlace. Si malo es empezar fuerte y venirse abajo, peor es no progresar.
Los de Poeta Bululú creemos haber logrado el objetivo propuesto en Carpio, que no es otra cosa que el mismo empeño que tendremos cada vez que nos mostremos en otros foros, es decir, agradar al público y hacerles pasar una velada divertida con una historia sencilla, a veces tierna, otras picante, crítica con el momento actual, dramática o cotidiana, sin más, eso sí, cantando, bailando y cambiando de vestuario hasta en cuatro ocasiones. Muchas gracias a la Villa de Carpio por ayudarnos en todo  lo necesario con los elementos que cuentan, siempre con amabilidad y disposición,  y gracias también al Señor Solana por su visión de la obra.