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viernes, septiembre 26, 2014

¡MERLÍN!



 Atuso tu pelo claro, tu vientre albo,
acuso tu lengua lija, tus uñas romas
de rascar los puntos y raspar las comas.
Abrazo tu manto suave y beso tu hocico largo,
me envuelvo con tu cariño y hasta me baño.
Siendo lamida, ungida por tu saliva,
me percibo reina sin corona, sin palacio,
y vivo, mientras comparto contigo,
una vida sencilla, sin pretensiones,
cuando tú, compañero del alma,
me sigues en la distancia
pisando todas mis huellas,
besando mis alegrías,
adosado a mis tristezas,
llenando de luz mi espacio,
de lunas quietas mis noches

y de ávido sol mis días.