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lunes, octubre 27, 2014

DUDO SI SOY ELLA



DUDO SI SOY ELLA

Dudo si soy ella, 
esa que te avista subida en una estrella cada noche. 
La que te acaricia cuando duermes 
y, de vez en cuando, te lanza algún reproche. 
  
Dudo si soy ella, 
la musa que invocas cada día, la que te inspira cuando, 
 con el escalpelo y con alevosía, degüellas una rosa del rosal 
para tejer un manto de poesía y regalárselo a ella. 
  
Dudo si soy ella, 
esa oscura dama que te inquieta y produce tal zozobra, 
que a pesar del tiempo y de una torpe maniobra 
aún te sigue procurando un leve malestar, 
esa especie de oleada de calor en la barriga 
que, por mucho que uno diga, es fácil detectar, 
difícil de explicar e imposible de evitar. 
  
Dudo si soy ella, 
la que ocupa cada rincón de tu mente 
y te convence de tu natural disposición  a ser demente, 
 lunático incoherente, que, queriendo ganar pierde 
frente a esa dulce tendencia, 
esa cálida querencia que te lleva 
cada noche a asomarte a la ventana 
a contemplar una estrella, 
y, tras un guiño canalla, 
hacerle 
una reverencia.