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martes, septiembre 15, 2015

AVATARES DE UN BULULÚ (DE TANQUES A ROMPESUELAS)









Buenos días. Ya se acabaron las fiestas y los jolgorios. El tiempo amenaza con un otoño revuelto, en varios sentidos, además del climatológico. No queda otra opción que sacarse el paraguas y aguantar el chaparrón –o chaparrones que nos lleguen-.
Dicho esto, y a toro pasado -¡pobre Rompesuelas!-, comentaré algo que, de no hacerlo, reviento, y quién manda…

Los de Poeta Bululú, en esa absurda búsqueda del cliente perdido, cuando estrenamos una nueva obra, hablo en este caso de Penélope bajo la lluvia, nos afanamos en promocionar nuestros modestos trabajos, con abnegado esfuerzo, por aquello de captar algún despistado, con Alzheimer o que nos confunda con alguien, etc… dado lo mucho que nos cuesta hacer arrastrar sus pies a los NUEVOS clientes hasta esa suerte de confesionario que son las taquillas, mientras que sí nos es muy fácil contar con repetidores que vienen a ver nuestras producciones dos, tres veces… la misma obra. Lo cual indica que quien nos prueba, repite. Gustamos, está claro. Tal vez por eso, siendo un mini-grupo a quien puede venirle demasiado holgado un traje como es la Borja, apostamos por estar ahí con otros más grandes, a los que para llenar una sala les basta sólo con presentarse en ella. Pero confiamos tanto en nuestra labor, sabiendo que ofrecemos calidad artesana en nuestros montajes, que de momento no ha cundido en nosotros tanto desánimo como para no intentarlo de nuevo. Hemos quedado más que satisfechos con el respetable que acudió a nuestra cita el día 9 de septiembre, y muy agradecidos a ese público –para nosotros, hasta numeroso- que nos aplaudió con ganas. ¡¡Prueba superada!! Pero no es de eso de lo que quiero hablar.
Ese afán de partirnos los cuernos -¡pobre Rompesuelas!- para lograr esto que les cuento, nos ha llevado a promocionarnos en distintos medios, siendo muy, muy bien tratados en algunos de ellos, mil gracias a Aquí en Valladolid, a Carlos Flores de la SER,  que nos han respaldado como verdaderos amigos –lo que ya consideramos que son- .
Llegados a El Norte de Castilla, para insertar un anuncio DE PAGO, una foto con el cartelico anunciador de la Penélope, cierto es que se nos avisó en las oficinas que posiblemente el anuncio no apareciese en las propias páginas de espectáculos por falta de sitio, como se les ha hecho a otros colegas, no digo que este fenómeno sólo se practique con nosotros. Lo que ya me produjo estupor, cuando vi nuestro anuncio, o sea, las piernas enfundadas en ligueros de esta menda lerenda, bajo un artículo sobre los carros de combate Leopard y muy próximo a las necrológicas, no fue tanto la ubicación –verdad es que lo más cercano que uno tiene cuando está cerca de un tanque son las necrológicas- como el hecho de que en las páginas del suplemento ferial aparezcan durante esos días festeros, dos, cuatro…¡¡seis páginas!! dedicadas a los ecos de sociedad, allegados de El Norte y su caseta, empresarios, la Picuqui y la Maruqui, bodegueros, hosteleros, vinateros, Fifas, hijos de Fifitas, me ha parecido ver en alguna foto hasta un loro, sí, sí, como lo leen… Vamos a ver, El Norte es privado y uno puede colgar en las páginas dedicadas a las ferias a quien le dé la gana, faltaría más. Como yo puedo invitar a comer a mi restaurante –si lo tuviese- a quien quiera  y sin pagar, claro; pero si yo cobro a un señor por servirle una comida, lo lógico es que le siente en una mesa y no le ponga a comer en el suelo junto al Merlín y la Tula, si no dispongo de sitio, porque el local está petado con mis amigos, creo que lo más honesto es decirle a ese cliente que está lleno el restaurante y no se admiten más. Lo que chirría a la vista del que consume publicidad es que, el cartel con los ligueros de la Penélope sólo sirva como ilustración a un artículo de índole castrense, por muy cañero que quede el asunto, más que como reclamo publicitario para teatro, que era la pretensión.
Lo cuento sin acritud, pero tenía que contarlo, no sé si es porque, para ser ya una vieja bruja gruñona, sólo me falta la condición de desdentada e ir oliendo a pis. Denme tiempo, que con un poco de práctica a todo se llega.

Aprovecho este momento lenguaraz, aunque no faltón, para decir que hoy me siento un poco Rompesuelas, y que ojalá sea cierto que llegue ese día en que un político de alto nivel ponga fin a estos desmanes, se llame Pedro o Juan. Mira que si voy a tener otra buena razón para votar a Pedro Sánchez, además de ese innegable atractivo que le acompaña… ya es hora de que alguien haga algo por los otros animales, hombre por Dios...