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miércoles, octubre 21, 2015

Ecuación


Unas cuantas cervezas, varios vinos en la cena, tres Larios con tónica en un local de copas, y un tipo tan borracho como una cuba, empeñado en subirse a la mesa del pincha con un picador de hielo en la mano, a la voz de: “efsta doche, fincho ysho...”, arroja como resultado de dicha ecuación:
La huída en estampida desde las mismas entrañas de la mesa de mezclas, la regurgitación del gira discos de vinilo y la diarrea pertinaz del sampler que, tras ser golpeados convenientemente con un objeto punzante, y entre aspavientos de dolor, obligan a poner pies en polvorosa, a ritmo de pop, rock, funky, heavy, techno, house, hip hop, hula, hula- hop... a un nutrido grupo de amedrentados músicos y cantantes que se lanzan despavoridos, a través de las calles, a buscar refugio en los acogedores brazos del MP3 de todos aquellos solitarios, melómanos receptivos y fascinados que se dejan seducir y acariciar por la música.