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domingo, enero 10, 2016

EL NOVIO DE TERESA LO ESTÁ PENSANDO...


Digo yo que para este viaje no se necesitaban tantas alforjas, y como reza la copla: "El novio de Teresa lo está pensando, si casarse en invierno o en el verano,  dice Teresa que si quiere casarse pá qué lo piensa".
Posiblemente una solución de "última hora y a la remanguillé" sea la alternativa que le espera a los comicios del 20D. Una servidora no es analista de nada, menos de política, para eso están los politólogos esos -qué palabra más bonita se han inventado, jejeje-, politólogo, junto con gastrobar, no sé si serán nomenclaturas cool, pero molan un montón, procuran realce y llenan de enjundia a lo que siempre ha sido un cronista/tertuliano político y el clásico bar de tapas, en fin... a lo que íbamos, siendo ciudadana de a pie, cateta, sin vastos conocimientos de economía, política, sociología, lamadrequeloparióatodo, diplomadaygracias, ama de casa que a ratos mira cómo marcha el sálvame, ¡¡¡oh, cielos!!!! etc, etc... al menos una cuenta con dos dedos de sentido y razona con meridiana claridad, dicho lo cual y fruto de ese razonamiento, entiendo que esto de conformar gobierno no debiera ser tan difícil tarea si los aspirantes a serlo se atuvieran a los dictados del pueblo soberano, tras el consiguiente escrutinio de los votos. Y si en las anteriores "el pueblo soberano" dijo que quería una mayoría absoluta, guste o no, hubo que aceptarla, puesto que lo quiso el pueblo. En este caso "el pueblo soberano" ha querido un sembrado de partidos, pues debería ser bien sencillo -repito, desde mi modesta e ignorante opinión y siempre pensando que la ley electoral debiera cambiarse, eso sí-: como en el un, dos, tres, tantos escaños cada partido, para tantos cargos y ministrables para formar gobierno, le correspondería a cada partido "x" carteras, cargos o recargos, es decir, repartirse los poderes entre todos como si fuesen porciones de un quesito en proporción a los resultados obtenidos en las urnas. Ya... pero es que... humm... entenderse entre churras y merinas es harto complicado. Para nada, es la vida misma, oiga, los vecinos de una comunidad de propietarios están condenados a entenderse entre si, siendo cada uno  de un padre y de una madre; los compañeros de trabajo de una fábrica también; los integrantes de una peña, cofradía, orquesta, etc... ídem. La vida misma. 
Si ésa fuera la obligación -y no lo que nos hacen ver que es devoción-: entenderse para formar equipo de gobierno entre TODOS los partidos aspirantes -aunque alguno tuviera que quedarse fuera por razones obvias de escasez de votos y escaños-, de manera proporcional y a razón de lo arrojado por los receptáculos de las papeletas, lo que es tanto como decir, obedeciendo los dictados del pueblo soberano, otro gallo cantaría. Posiblemente mirarían más por la gente y menos por ellos, pues siempre -salvo con abrumadoras mayorías absolutas- tendrían que lidiar con otros partidos para formar gabinete, tanto si fuesen de su cuerda como si no.


Dicho esto... eso del Senado... ¿para qué sirve en realidad? ¿Alguien con tan pocas luces como yo me lo sabría explicar?