sábado, julio 22, 2017

Velada musical en el Café de los Poetas








Estrenada el día 20 de julio en el Jardín Romántico de la Casa Zorrilla. Obra escrita por esta servidora y dirigida por Pedro Zamora en conmemoración del Bicentenario de Don José Zorrilla para Amigos de la Zarzuela de Valladolid, que fueron quienes la llevaron a escena.

"¿Por qué me miráis así?" en la Casa Zorrilla


Ahí estuvimos, el día 19 de julio, bien a gustito, como siempre que acudimos en verano a actuar en su Jardín Romántico. El tiempo acompañó y el público también. Se completó el aforo del jardín con ese público que sabe arropar a los artistas como nadie, y con ese personal de la Casa que se desvive por atender nuestras necesidades, Paz, Javier... gracias; también gracias a la labor eficaz de Aitor, el técnico de Delta que estuvo atento al lado del Rudo en todo momento para que nada fallase. Por supuesto, gracias a los amigos y conocidos que fueron a ver nuestra labor y a los espectadores que, según comentaron después, salieron encantados con la obra. Un lujo.

miércoles, julio 12, 2017

ESTAMOS EN SUBASTA

Oíd, vates, estamos en subasta,
la buena poesía importa un bledo,
cualquier borrico hoy día es un aedo
y da en llenar de versos su canasta.

Tanto es su afán y muéstrase entusiasta
de rimar cada noche con denuedo,
que se ve Góngora versus Quevedo,
y su musa no puede ser más basta.

El plectro, alimentado por los celos,
vomita en la ventana una octavilla
plagada de quejidos y flagelos,
su dueña pone comas cada milla
y con rabia se tira de los pelos
al ver a Bululú sobre una silla

¿CÓMO NO AMAR A UN PERRO?


¿Cómo no amar a un perro?

 ¿Cómo rechazo a la bestia
que me besa y me acaricia?
¿Cómo ignorar al amigo
que repara mis heridas,
que me sigue fiel cada paso
y me ama con nobleza y con codicia?
¿Cómo no rozar su pelo
con mis dedos y sentir
su tacto suave?
Más que crin para mí es raso,
más que una trufa mojada
su hocico es boca de cielo,
caramelo si me lame…
ay, si me lame,
es que es tan rico mi perro
que me parece un buñuelo
y un día lo como a besos,
lo digo sin falsa modestia.
¿Cómo no amar a mi perro
cuando cuida de mi vieja
con cariño y con desvelo?
Lo que otros no queremos
y miramos a otro lado,
esa vejez que asusta
por tener la faz arrugada
que da grima,
otros la cubren de babas
con sus besos, qué digo…
si hasta le lavan la cara,
 y tienen un sexto sentido
que les dice, hay que cuidarla,
es vulnerable, está anciana…
¿Cómo voy a impedir
a Merlín cada mañana
que lave la cara a mi madre
con su lengua…?
¿Cómo ser tan miserable
que regañe yo a mi perro
si le quita las legañas a mi vieja…?
Dejemos al animal,
dejemos en paz a la bestia,
que la mime y la proteja,
tal vez sus caricias
son las más sinceras
y mi vieja así lo entiende,
pues cuando apenas sonríe,
cuando su gesto escasea
y se hace imperceptible,
si es Merlín el que la besa
su boca se curva hacia arriba,
los ojos se le iluminan,
y su mano casi sellada
se abre en una caricia
que atusa el lomo del perro,
su cabeza y su barriga.