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domingo, mayo 29, 2016

LLUVIOSO







LLUVIOSO



Una hidra con sabor a sidra con olor a cidra,


una cumbre compuesta de alumbre,


la legumbre con veneno se cuece en la lumbre,


se sirve con miedo, con incertidumbre


con recelos y con disimulos,


mirando a otro lado y con mansedumbre,


un camino bordeado de endrino


 enjaezado con la flor del ciclamino,


me lleva derecho hacia aquel secreto


escrito con fuego sobre un pergamino,


una playa que limita y raya con Vizcaya,


una papaya, un fruto estilo baya, una cama de haya,


un moreno de laya gitana, un aya malaya,


y mi tocaya, que ha perdido la saya muy cerca de Hendaya,


elude hablar del tema y soslaya la plática con la papagaya,


vaya, vaya, aquí no hay playa…


la tierra está seca y anhidra,


que llueva, que llueva,


viva san Isidro, que viva la Isidra,


que el hierro se cubra con orín y herrumbre,


con agua de lluvia que expriman las nubes,


que beban las vacas, que beba el equino


y que muera ahogado hasta el langostino,


vaya un desatino, es que yo alucino:


se cae la techumbre con la podredumbre


de regarlo todo con llanto, con esta costumbre


que tengo de echarte de menos… de quererte tanto,


de besar tu ausencia, de quererte tanto,


de surcar el vuelo y volar más alto


por verte, aunque sea de lejos...


por quererte tanto.