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lunes, diciembre 24, 2007

FELICES FIESTAS



POR SI ME FALTABA ALGÚN BLOGUERO DE FELICITAR -Y AÚN NO LO HE HECHO-, AHÍ VA... ¡FELIZ NAVIDAD!

En la imagen me dejo acompañar por mis dos colaboradores habituales en el fotolog, Pachi y Mitshu, ellos son los que me han enseñado lo poco que sé -son más listos...-


Aprovecho para recomendaros que os deis un paseo por una revista literaria que mola mogollón http://ensentidofigurado.com/, y no lo digo porque aparezca en ella un relato mío http://ensentidofigurado.com/esfcontenido.php?esfID=14 , que no, que si hay que leerle se lee, pero vamos... leerle pá ná... (de hecho, sin él la revista aún estaría mejor, jajaja)


Un besote, amig@s, y cuidarse estas fiestas.


miércoles, diciembre 19, 2007

¡LA LUZ DEL SALÓN ESTÁ ENCENDIDA!



La feliz pareja ya llevaba un buen rato en la cama. De pronto ella se dio cuenta que se habían dejado encendida la luz del salón, y le dijo a él:

-Anda cari, vete a apagar la luz, porfa-
-Humm... ¿cómo?- respondió somnoliento.
-Que apagues la luz del salón, mira, está encendida-
-Vete tú, anda, que yo por fin estoy entrando en calor-
-Qué más quisiera, sabes que no puedo-
-Inténtalo, joder. Estamos en noviembre y se empieza a notar el frío en esta maldita casa-
-Desde luego, hijo, qué poco caballero eres... Si pudiera ¿crees que te lo iba a pedir a ti?-
-Va. Está bieeen-

El tipo se levantó a regañadientes, y arrastrando las pantuflas llegó hasta la sala y apagó el interruptor.
Todo quedó sumido en la negrura y el silencio, tanto, que el fulano se vio incapaz de volver por sus propios medios al dormitorio. Entonces, desde la distancia, le gritó a ella:

-Cielito ¿podías guiarme con la voz? Me estoy golpeando con paredes y muebles y no encuentro la puerta-

Ella se puso a cantar. Su voz de soprano, bien timbrada, no precisó más que unas cuantas notas, pocas, para ayudarle a regresar a la cama.
Cuando se acostó, se acurrucó junto a ella y, rodeando y palpando con sus manos las escamas de sus caderas, se quedó nuevamente dormido. Así, tan ricamente, abrazado a su querida sirena.

domingo, diciembre 16, 2007

CONFUSIÓN




Me sentía como si hubiera bebido una cosecha entera de Ribera del Duero. Podía ver a duras penas su rostro difuminado y escondido tras un velo. Por un momento pensé que lo que tenía ante mi era el retrato al óleo de una mujer de Modigliani, burlona y sandunguera. Ella me saludaba desde el otro lado del cuadro como si le hubieran pasado por encima una brocha mojada en disolvente, borrando sus rasgos hasta hacer de ellos un batiburrillo de imprecisos berretes de pintura y trementina.
Mi cabeza estaba embotada, tenía una jaqueca espantosa y sentía la boca tan seca y áspera como una alpargata. Apenas sí podía abrir los ojos.
Ella se me acercó un poco más y pude apreciar su aroma y respiración entrecortada; parecía que estuviera realizando algún tipo de esfuerzo. Pero lo mejor de todo, fuese lo que fuese... ¡me lo estaba haciendo a mí! Sus pechos –breves- palpitaban bajo la tela de una camisola amplia de color verde, y yo podía percibirlos muy próximos a mi cara. No paraba de moverse de un lado para otro, y cuando se dirigía a mi lo hacía con un tono de voz mesurado y tranquilo. Yo intentaba seguir sus idas y venidas con la mirada, pero mis párpados pesaban una tonelada cada uno y pugnaban por cerrarse. Trabajosamente los entreabrí un poco, y con pena e impotencia vi cómo se alejaba de mi lado.... Torpemente levanté una mano tratando de llamar su atención. De mi garganta apenas salió un gemido, un extraño sonido gutural que dejó mi boca medio abierta en un gesto de lo más estúpido.
La puerta del quirófano se cerró tras la enfermera, y las hábiles manos de un anestesista flexionaron mi cuello hacia atrás, tirando del mentón hacia arriba, hasta dejar colocada mi cabeza en una postura imposible. Aprovechando el laxo y catatónico estado en el que me encontraba, y la mueca –aún alelada- de mi boca, introdujo a través de ella un tren metálico y frío que me aplastó la lengua, como si caminara sobre unos raíles, precipitándose después guiado por su propia luz, y colándose a través del resquicio de mi glotis que providencialmente aún seguía abierta.

jueves, diciembre 13, 2007

LO PROHIBIDO


Érase un tipo que estaba tan cansado de obviar las puertas prohibidas de la vida, esas que dicen las malas lenguas que encierran grandes peligros tras de si, que un día decidió pasar de todo y probar a ver que se ocultaba detrás de una de ellas. Cuando se encontró ante la puerta y vio sobre el dintel la luz roja indicativa de peligro, no hizo caso, y empujándola con decisión y valentía, pasó al interior. Una vez dentro, lo primero que se encontró fue una gran pancarta sostenida por varias personas, en realidad parecía que estuvieran celebrando algo. El cartelón decía: "¡¡Enhorabuena!! Por ser el daltónico un millón que pasa al Lado Oscuro, te ha correspondido un premio."
En efecto, sentada sobre un taburete, vestida de rojo –naturalmente-, y comiéndose con sumo deleite una manzana, le esperaba la muerta más sexy, bonita y picante de todas.

martes, diciembre 11, 2007

ALAS PARA VOLAR


Cuando naciste y llegaste a mi vida, me sentí uno de los seres más dichosos del planeta. Tu tacto suave, limpio, con ese olor inconfundible que tienen los recién nacidos, me llenó de emoción, y desde ese momento supe que defendería tu integridad física, que a fin de cuentas también es la mía, a capa y espada.
Aprendimos a correr los dos juntos, de la mano. Al principio despacito, por temor a que te lastimaras. Después soltamos nuestras melenas al viento y decidimos escapar, pero haciéndolo a lo grande: dejando una larga estela de adrenalina por esos caminos de Dios y probándonos de continuo el uno al otro. Con el tiempo llegó la confianza mutua, y ambos supimos que podíamos fiarnos de nosotros mismos, que si nosotros no lo hacíamos nadie más lo haría. De modo que quisimos volar y vimos que éramos capaces de ello; que formábamos un tándem tan bien configurado que no se nos ponía nada por delante, y a ti, hermano, te crecieron unas alas tan grandes como las de un avión. Así que despegamos nuestros pies del suelo y empezamos a elevarnos, y subimos, y subimos tan alto... que llegamos hasta las estrellas. Una de ellas tenía un brillo especial, era de color rojo, y también había otra azul, y giraban emitiendo destellos, una especie de señales. Nos detuvimos fascinados por ver si esos guiños en realidad ocultaban algún tipo de mensaje. Efectivamente. Tras las luces, un tipo que estaba vestido de uniforme, me hizo soplar a través de una cerbatana, no sé exactamente qué quería, pero comentó algo de unos puntos, me quitó el carnet y a ti te cortó las alas.

lunes, diciembre 10, 2007

EL ESCÉPTICO



Manos expertas de grafito diseñan pingüinos en mi espalda,
tacones de colores se enredan en mis piernas esbozando un tango de salón,
mi alma atormentada es carboncillo que dibuja penas, desvaríos,
alegrías, ilusiones, tristezas, gozo, quimeras, pasión...
Tan blindado a Eros me creía, tan curtido en asuntos del amor,
y resulta que sólo soy un parvulito que ha perdido su goma de borrar.

lunes, diciembre 03, 2007

RÉQUIEM POR SPIDERMAN


Siempre recuerdo con una sonrisa al Hombre Araña.
Me acuerdo cuando antaño, antes de morir tan trágicamente, se acercaba por este inmueble y se deslizaba por la fachada del edificio, de abajo a arriba y de arriba abajo, saludando a los vecinos a través de las ventanas de sus casas. Conocía la vida y milagros de cada uno de ellos. Era un tipo tan entrañable...
La comunidad había decidido en una reunión, por franca mayoría de votos, hacerse cargo de su manutención; por eso a diario, en lugar de depositar en la basura los restos de comida de cada casa, el portero se encargaba de entregárselos al susodicho, debidamente almacenados en un Tuperware. Entre todos nos poníamos de acuerdo para que disfrutara de una dieta rica y variada, así pues le hacíamos partícipe del pan sobrante del día anterior; de aquellas lentejas con chorizo que se quedaron un poquitín pegadas en el fondo de la cazuela; de los macarrones con tomate que guisamos aquel glorioso día, como para un regimiento, pero resulta que luego sólo se presentaron el cabo y un alférez y sobraron todos, eso sí... resecos o no resecos, hay qué ver, tenían una pinta de muerte; alguna pieza de fruta que estuviera un poco “tocada”, en fin... todo ello muy surtido y muy nutritivo.
A cambio de tantos desvelos, Spiderman surtía nuestros hogares de cortinas que él mismo elaboraba de manera artesanal, con una hilatura viscosa y delicada que segregaba por el ano. Sólo teníamos que proporcionarle las medidas y sugerirle el estilo deseado. El plazo de entrega lo ponía él. Tenía mucho trabajo, en realidad había que aguardar una larga lista de espera.
Ay...daba gloria verle subido en la poyata de las ventanas, con el culo apuntando al interior de las casas, excretando, dale que te pego, metros y metros de hilo, igual que una máquina textil.
-Yo las quiero de gasa-
-Pues yo las prefiero de guipur-
- Para mi salón deseo que tengan unas caídas a los lados, recogidas con cordones trenzados y un bandeau ancho en la parte superior-
-Pues a mí mejor me vas a hacer unos estores para los dormitorios, ya ves.-
- Ay, sí... a mi también, pero que sean estores venecianos, quiero algo más barroco para contrastar con el dormitorio tan funcional que he puesto, que ahora mismo parece la celda de Santa Teresa de Asís...-

Spiderman no tenía ningún problema en atender cualquier demanda de estilo, estando siempre al tanto de las últimas tendencias y dictados de la moda en cuestión de decoración e interiorismo.
Todo hasta aquel fatídico día...
Una servidora siempre ha sido muy rápida de reflejos, tal vez demasiado impulsiva e inquieta. Algunas veces me han dicho que parezco una ardilla.
Una mañana fui a abrir el batiente de la ventana y topé con algo voluminoso. Pensé que se trataba de una paloma gigante o un buitre, lo normal en una gran metrópoli ¿no? Lo cierto es que no vi nada, sólo oí una especie de grito desgarrador que enseguida dejé de escuchar, no en vano mi apartamento está situado en el piso 22. Así que no volví a acordarme del tema ni le di la más mínima importancia.
Eso sí, me extrañó no ver ese día a Spiderman trepar hasta la casa de la viuda que vive en el piso 27, pues todas las mañanas le ponía unos granos de mijo y de maíz, como desayuno, en el alféizar de su ventana.
Total, que al cabo de un rato largo me asomé a la calle para sacudir al niño que estaba lleno de migas, y entonces es cuando lo vi...
Había una ambulancia estacionada ante la puerta del domicilio, y unos camilleros, sobre una camilla, se llevaban el cuerpo de un hombre envuelto en papel Albal como si fuera un salmonete. La del 27, que también estaba asomada, porque es una cotilla, me dijo a voces: “Es el Hombre Araña, dicen que se ha caído de la manera más tonta.”
-“Pobrecillo”- pensé.
Cambié el niño por un pañuelo y, agitándolo en el aire, le dije adiós.
El problema es que ahora no sé quién me va a poner la cortinas de la cocina.

sábado, diciembre 01, 2007

SE HA CERRADO UN CÍRCULO EN FALSO


Estaba ante uno de esos periodistas agresivos que siempre dudan entre arrojarse a la yugular del entrevistado, o lanzarle como un dardo la última pregunta del cuestionario. Este tipo optó por ambas cosas:

-Hábleme de su pasado. ¿Por fin ha conseguido librarse de él?-

Me encogí de hombros con gesto de impotencia y una forzada sonrisa.

-Pues mire usted, no. A decir verdad, no. Verá, me dijeron que, para lograrlo, debería cerrar con una tiza un círculo que estaba pintado sobre el pavimento y que representaba mi pasado. Sólo de ese modo, cerrando ese círculo, daría por finalizada una determinada etapa de mi vida, justo la que quedaba comprendida dentro de dicho área. Pero yo soy muy torpe ¿sabe? De manera que cuando quise darme cuenta, después de repasar el último trazo, me había quedado atrapada dentro de él, sin escapatoria posible. Ahora, lo crea usted o no, vivo tan ricamente siendo prisionera de un conflicto del ayer.-

-Mal asunto- dijo el periodista.

Mientras lo decía tomaba notas en un bloc y deambulaba, dando vueltas sobre si mismo, dentro de un círculo blanco que estaba dibujado en el suelo.