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sábado, septiembre 14, 2013

ESPERA



ESPERA
Otro día más para  una nueva e inútil espera. Mi piel tan sólo ansiaba ser la elegida para sentirse acariciada por su mirada, escrutada por sus dedos torpes, besada por sus palabras y piropeada por sus labios. Sólo eso… ¿acaso era tanto pedir que por una vez en la vida obviase al resto de ellas…? Todas esas pedorras con cara de silicona y con sus largas melenas rubias al viento, o con sus cabelleras morenas y ensortijadas como pequeñas y nerviosas larvas. Pero no, por fin pareció romperse el dichoso maleficio y aquel día quedó grabado en mi memoria, fue ese momento glorioso en el que la pequeña se acercó a la balda donde reposábamos todas sus muñecas y escogió a la pelona, la que lucía una exigua cabellera cortada a trasquilones con unas tijeras de punta redondeada, una de ésas que “sólo cortan papel” –y a veces pelambreras- . Me sentí como una diosa…