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domingo, octubre 06, 2013

EL COLOFÓN DEL VERANO FUE UN ENORME VASO DE AZÚCAR


EL COLOFÓN DEL VERANO FUE UN ENORME VASO DE AZÚCAR
 
Empezó amargo con tardes largas de sol y frías de viento.
Siguió día a día discurriendo salado de agua de mar y besos prohibidos, pero no dados, que a fuerza de no existir se quedaron anonadados, aniquilados, alucinados, abandonados…
Llegó el agosto -tan esperado- sin frío al rostro, acalorado, y vino picante aunque educado, con siestas desnudas de cuerpos morenos, sudados, pero… qué contrariedad, no estábamos tú y yo, así pues resultó que el picante no era para tanto, sólo era para tontos con ententes contantes y sonantes. Nosotros, entre tanto, intentábamos entonarnos atentándonos en sueños, tanteando, cantando… pero como si nada.
Menos mal que en septiembre prendió la mecha, por fin, y si bien nuestros cuerpos no llegaron ni a rozarse, para qué hablar de tocarse o hundirse, nuestras almas, por aquello de no ahogarse en un triste vaso de agua, salieron a flote en un dulce mar de sueños.

Puede decirse sin ánimo de lucro, mucho menos sin ánimo de ofender, que el colofón de aquel verano fue un enorme vaso de azúcar.