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lunes, octubre 28, 2013

EN NEGRO



 Fuliginoso hado,

me persigues y sacias

 tu gula desatada,

oscuro devenir

te apropias de mi estrella,

calima denegrida

te ciernes sobre mí desde la cuna

y ejecutas tu sentencia atrabiliaria

hasta en la cama.

Turbio presagio,

pozo sin fondo,

singular es mi sino

y donde pongo el ojo

ya no cabe ni una bala.

Reveses del azar,

magnífica palabra,

en mi caso, emponzoñada,

atramento del destino

que me habla enloquecido

y ensombrece mi camino.

Negro es tu afán, me dice,

y la triste y luctuosa sonochada

tizna de luto

la tela de mi almohada.