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viernes, octubre 18, 2013

GLOBO SONDA


Una noticia, aún por suceder, ha aparecido misteriosamente narrada en las páginas interiores de un conocido diario de la mañana, concretamente en la sección de malos humores.
La población, confusa ante este singular hecho, se organiza para echarse a la calle en señal de protesta o alegría, eso nunca se sabe, pues aún se desconocen las consignas.
Las autoridades en general, y las fuerzas vivas en particular, no encuentran una explicación a dicho fenómeno pese a que la buscan hasta debajo de las alcantarillas.
El gobierno, igual que siempre, calla como una puta; la oposición se muestra más verborreica de lo habitual; el clero se posiciona en decúbito supino por aquello de adoptar una postura cómoda; a los sindicatos les da por trabajar de manera compulsiva; banqueros, patronal y grandes empresarios se roban entre si para dárselo a los pobres mientras lucen con singular donosura sombreros tiroleses con plumas a lo Robin Hood; los parados se quitan la careta y dicen lo que realmente piensan, que a ellos se la suda si hay puestos de trabajo o deja de haberlos, pues lo que realmente necesitan es la pasta, de modo que, llegado el caso, se resignarían a seguir desempleados de por vida siempre que se les garantizasen unos contratos indefinidos de sólo pelas, un montón de pelas… inexplicablemente emprenden una fervorosa cruzada en favor de los sindicatos y unos huerfanitos sin fronteras que pasaban por allí.
Todos aguardan expectantes a que el destino mueva ficha y que lo que tenga que suceder suceda. Mientras se espera dicho pronunciamiento, la gente se arremolina en la Puerta del Sol, que es donde se arremolina siempre la gente, sobre todo en horario nocturno y con un racimo de uvas en una mano y una copa de champán en la otra.
Tras desmentirse la noticia por parte de Gobierno, patronal y sindicatos, se disuelve la manifestación, esta vez de manera tranquila, no a garrotazo limpio como otras veces, y los manifestantes ingieren las uvas de golpe y beben el champán de un lingotazo pero deciden posponer el brindis para una mejor ocasión.


Habrá que esperar a ver si el Destino decide obsequiarnos, por fin, con la anhelada buena noticia: “España propone un pacto económico a Bruselas –y a Alemania, Francia, Italia, Holanda, Dinamarca, incluso a Móstoles…- redactado en más o menos estos términos: Nuestra querida y avanzada Sociedad renuncia a su gozoso y dado por perdido Estado de Bienestar, a cambio de regresar al modelo económico del Paraíso Terrenal, refiriéndonos siempre al modelo más antiguo, el de antes de la serpiente y de la manzana”