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viernes, octubre 18, 2013

METAMORFOSIS


 
Por fin decidí ser yo misma, dejar atrás mis complejos y mis costumbres para cambiar de vida.
Me quité la ropa y la guardé en una bolsa de plástico, la até fuertemente con un nudo y la arrojé a un contendor de basura.
Después me duché, ah… qué sensación de alivio, nunca había sentido el agua así, tan de cerca, y pude comprobar que mi piel era clara. Me gustó percibir en ella el olor fresco a jabón, también me resultó grato el suave tacto de la toalla, mucho mejor que el de esos malditos periódicos que le dejan a una las esquelas y las noticias de fútbol adheridas a la piel. Busqué en el armario y encontré algo de ropa limpia, un poco pasada de moda, eso sí, porque…el miriñaque ya no se lleva ¿no? Aún así me lo calcé, no en vano el miriñaque proporciona un culo respingón mucho mejor que el proporciona cualquier leggins push up de esos que anuncian ahora. Me puse unos botines de cordones, agarré el devocionario y la sombrilla y me eché a la calle, no sin antes arreglarme la cabellera.
Puede decirse que he cambiado de vida, ahora vivo en el pasado, como siempre, pero de una manera digna: soy Doña Ana Ozores, me he escapado de la Regenta y habito en una vieja mansión abandonada, la misma de antes, cuando sólo era una triste vagabunda, una okupa.