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miércoles, octubre 09, 2013

MEJOR NO MIRARME



Mejor no mirarme.
Al empezar la mañana
mucho mejor no mirarme.
El espejo me devuelve mi otro yo,
el más yo,
el más sincero,
es el que menos me gusta
pero es el que más quiero.
Me saluda en tonos grises
y sonríe con tristeza,
se parece al desayuno, austero,
seis galletas y un poco de café
con descremada.
El mapa de carreteras
que va surcando mi rostro
tiene trazos de sequía
y de abandono.
Mis ojeras son dos fosos
ante lo que son castillos
de brillantes y oscuras almenas,
las de mis ojos.
Noches de sueño profundo
y de insomnio lacerante,
dejan su huella del tiempo
aquí, labrada en mi cara
por derecho,
van de frente
y por delante.